Navegando por la red me encontre con esta noticia que me resultó muy curiosa. Al parecer, en Inglaterra un bebé de tan solo un año, se comió el radio transponder de las llaves del auto de su madre. Insolitamente un policía le aconsejó acercar al niño a la columna del volante, ya que para que el auto pueda andar se debe colocar el aparato cerca de esta. La BBC informó que este componente del tamaño de una aspirina y que se encontraba en ese momento en el estomago del chico, pudo hacer contacto con el inmovilizador de coche y así arrancar. ''Naturalmente'' el transponder reapareció días después sin causar daños al niño.
Esperemos que la próxima vez su madre sea más cuidadosa con respecto de que deja al alcance de su bebé.
martes, 5 de agosto de 2008
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